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Aprendé a usar tus oídos

 

 

Estamos escuchando una canción en los auriculares que comienza solo con un bajo, pensamos “qué bajito se escucha” y subimos el volumen. Ahora escuchamos todos los detalles de la tocada del intérprete, con un volumen “cómodo” y luego cuando entra toda la banda ¡¡¡puffff!!! se nos estallan los oídos, nos parece que el volumen está altísimo y lo bajamos rápidamente.

Otro ejemplo: En un ensayo necesitamos darle muchísima rosca al bajo para que se escuche y alejarnos de los platillos de la batería porque nos rompen los oídos ( o usar protección si sos baterísta). 

Esto que nos pasa todos los días, en la década del 30 fue el objeto de investigación de dos personas a las que les debemos mucho, porque nos han dejado un estudio que para todos los ingenieros de mezcla "es como los diez mandamientos."

 

Las curvas de Fletcher y Munson

 

En artículos anteriores, dijimos que los decibeles son en realidad una unidad de medida que se basa en proporciones, comparaciones.

Estos genios encararon el tema desde otras dos perspectivas.

¿Escuchamos todas las frecuencias con el mismo volumen?

Y la otra es ¿cómo determinamos volúmenes comunes para todas las personas?

 

  • Los Fones

 

Todos los oídos humanos escuchan de manera distinta. Esa es la simple y pura verdad, es más, la sensibilidad de nuestros oídos viene condicionada por nuestros hábitos, nuestro ambiente y nuestra fisiología. H

 

ay personas que nacen con oídos más sensibles, pero si vivís en una ciudad muy ruidosa o sos corredor de turismo carretera es muy probable que tu capacidad auditiva se deteriore con el tiempo.

Con lo que la única manera de determinar convenciones es a través de la estadística.

Lo que hicieron Fletcher y Munson fue hacerle escuchar distintas frecuencias a distintos niveles a mucha gente y  establecer ciertos patrones.

Cuando realizaron estos estudios tuvieron en cuenta lo que es obvio. Nuestros oídos son mucho menos sensibles a frecuencias o muy bajas o muy altas. Nuestro oído no tiene UNA sensibilidad: si lo quisiéramos graficar, veríamos que su sensibilidad es más bien una curva.

Si mantenemos el mismo nivel de una señal y vamos recorriendo el rango de frecuencias que escucha nuestro oído, experimentaríamos algo así como: “no escuchamos, no escuchamos, escuchamos, escuchamos un montón, no escuchamos,  escuchamos un montón, no escuchamos de nuevo”.

De estas premisas se crearon las curvas isofónicas, en donde lo que se buscó fue encontrar parámetros comparables en todo el rango de frecuencia.

 

 

 

Si vemos las curvas de Fletcher y Munson, observamos en la columna izquierda, en ascendencia, los db (spl), que son los decibeles determinados en la unidad de presión (los pascales). En el eje horizontal, el rango de frecuencias audible por el oído humano. Y en el medio, unas curvas  que determinan los fones.

Estas curvas son las que nos dicen cómo obtener iguales “volúmenes” a distintas frecuencias.

Si nos detenemos a ver este cuadro, veremos que todos los fones encuentran su punto de equilibrio en 1000 hz. Esto se debe a que en esa frecuencia, nuestro oído se comporta de manera más plana, más uniforme.  Lo más importante es entender que aquí los fones y los db son iguales, 60 db en 1000 hz son 60 fones.

Vamos a tomar la curva de  10 fones, partiendo desde 1000 hz.

Fíjense lo que sucede a medida que nos desplazamos hacia las frecuencias más bajas.

En 100 hz, si queremos mantener esos 10 fones de nivel, tendremos que tener casi  40 db. ¡Esos son 30 decibeles de diferencia! (recuerden que para el doble de fuerte necesitábamos 3 db).

Ahora, vamos hacia las frecuencias más altas, para mantener esos 10 fones en  4000 hz, tendríamos que bajar el volumen a aproximadamente ¡5 db! El oído es muy sensible en esas frecuencias. Y como dijimos antes, si seguimos subiendo la frecuencia, debemos aumentar el nivel en db para obtener la misma cantidad de fones.

Otra que los va a dejar pensando: para tener 0 fones, o sea lo que sería silencio, tendríamos que llegar a 40 decibeles en ¡90 hz! Recuerden que a 1000 hz, 40 decibeles son 40 fones. Ahora ¿qué piensan de la idea de silencio?

Lo que se deduce de éste gráfico, es que si queremos que nuestros oídos se comporten de manera ideal, es decir que tengan una sensibilidad lo más pareja posible en todo el rango de frecuencias, deberíamos escuchar música con un nivel entre 80 y 100 Db spl (hay aparatos que se encargan de medir éstos modelos)

 

Entonces, siempre que estén manejando niveles de instrumentos (ya sea en una mezcla, sonido en vivo o mismo en un ensayo) es una buena idea comenzar con los instrumentos más graves, ya que van a necesitar muchísimo más nivel que los de frecuencia medias y medias agudas. Al hacer esto, se están garantizando el techo de nivel con el que van a trabajar y será mucho mas simple evitar distorsiones en las mezclas y evitarán lastimarse los oídos por exceso de volumen (aparte la tarea de escuchar todos los instrumentos será mucho mas simple)

Espero que puedan aplicar estos conocimientos y nos estamos viendo la próxima!!

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